domingo, 28 de junio de 2026

Raciones de comida


He conocido personas delgadas que comían mucho y no engordaban. Y gente que comía poco y tenía cierta obesidad mórbida. La genética y el sistema endocrino juegan un factor importante en nuestro aspecto. Pero si no nos cuidamos ni controlamos un mínimo nuestra dieta habitual, o acudimos a un nutricionista cualificado... Con los años, tarde o temprano nos pasan factura los excesos y carencias. 
Aquí quiero hablar de lo básico, básico. 
Lo primero es que comer todos los días lentejas por ejemplo (hasta donde yo sé) no es bueno. Es cierto que está bien introducir en la dieta alimentos de temporada de la región dónde vives. Pero también hay que variar un poco a lo largo de la semana. 
Por ejemplo: el Lunes puedes comer un puré de calabaza y patata con un huevo cocido, el Martes arroz con verduras y salchichas de carnicería, el Miércoles garbanzos y pescado a la plancha... Y así vamos rotando verduras, pasta, legumbres, arroz, hortalizas, huevos carnes, pescados, etc. 
Se que hay gente que solo come huevos, o pescado... O carne. Yo desde mi experiencia recomiendo variar, pero luego cada uno sabrá lo que da de sí su economía doméstica, su paladar o prejuicios alimentarios. 
Así que lo primero que recomiendo es comer un poco de cada todas las semanas. 
Lo segundo que puedo recomendar es que no comáis todos los días: rebozados, comida precocinada, bollería industrial ni chocolate, refrescos, gominolas o caramelos, zumos industriales, bebidas alcohólicas, café, encurtidos, embutido graso, picantes o alimentos muy salados, salsas industriales o con azúcar. Cómo mucho un día a la semana, y con moderación (sí, con moderación). 
Y en tercer lugar; si comes mucho es malo para el estómago y los intestinos (demasiado caudal de alimento y trabajo). Y si comes muy poco, o comes y vomitas, el cuerpo hace en teoría más reservas de grasas porque se da cuenta de que no le das el alimento necesario y en las cantidades adecuadas. Por otro lado sufrirás estreñimiento porque al intestino le falta transito. Es cierto que una persona baja de estatura puede no necesitar comer tanto como alguien mucho más alto. Pero también depende de la actividad física que realicemos. Por eso hay que poner unas raciones mínimas o máximas, según como se mire. En mi caso me guío por 2 puñados normales, de mi propia mano, para medir la cantidad adecuada de: arroz, legumbres, pasta tipo macarrones, etc que voy a cocinar. O pongo en un plato mediano la cantidad de verdura para llenarlo sin copete, y la cocino. También podéis guiaros por la cacilla mediana de toda la vida y echaros 2 o 3 cacillas de primer plato. Para los segundos platos, que no superen en volumen la ración del primer plato, equivalente. Por último, el pan en poca cantidad tal como una rebanada de pan de molde en cada comida, por ejemplo. O una rebanada de uno o dos dedos de grosor de pan artesano. Y comer solo un postre, ya sea una pieza de fruta del tamaño de una manzana mediana, o un yogur de tamaño estándar. Sin pasarnos con las cantidades. 
Comer un aguacate a la semana a las mujeres nos favorece. Y sacar los lácteos del desayuno, la comida y la cena (cosas de la menstruación). 

domingo, 21 de junio de 2026

Fotógrafo Yu Shi (Yushi95)

Mi pareja me enseñó este artista, y lo cierto es que me viene como anillo al dedo porque quería colgar obra de un fotógrafo que retrate la ciudad... Y aquí está él (https://www.yushi95.com/). Me gusta como encuadra y como retoca su obra para darle más intensidad. 


domingo, 14 de junio de 2026

Puches (5 raciones)

Vi esta receta en un vídeo corto de Youtube de “Chefenials” (https://youtube.com/shorts/71gWOIHwyd8?si=18la3cKSZSRMqLMZ). Y nos picó la curiosidad por probarla. Nos ha encantado porque es una receta diferente, fácil de preparar, dulce pero suave, y más ligera que un chocolate a la taza. Es una especie de bechamel dulce con picatostes. Y no me extraña que sea un plato típico de una festividad de invierno, ya que te hace entrar en calor. 
Para hacer esta receta primero añadimos en un cazo: 5 vasos de leche (1 litro), 1 cucharadita rasa de anís en grano, y 7 cucharadas rasas de azúcar. Ponemos el cazo con los ingredientes, a fuego medio alto y esperamos a que comience a hervir. Entonces apagamos el fuego, y lo dejamos infusionar. 
Después colocamos una plancha a fuego medio, y echamos 2 láminas de menos de 1 centímetro de grosor de mantequilla. Una vez derretidas añadimos 3 o 4 rebanadas de pan o de pan de molde cortadas en daditos. Las dejamos tostar en su punto por un lado, damos la vuelta a cada trocito de pan y los dejamos dorar por el otro lado. Una vez preparados los picatostes, los ponemos en un cuenco pequeño y reservarlos. 
Por último, en una cazuela agregamos aproximadamente 100 gramos de mantequilla, la dejamos derretir a fuego medio, y entonces añadimos 2 cucharadas colmadas de harina normal. Con unas varillas cocinamos la harina durante un minuto removiendo constantemente (como una bechamel). Acto seguido vertemos la leche infusionada con el azúcar y el anís, con ayuda de un colador, en la mezcla de harina y mantequilla. Removemos a fuego medio la bechamel dulce hasta que alcance el espesor deseado. Luego retiramos y servimos en vasos, con unas pizcas de canela en polvo y los picatostes. ¡Y ya estaría listo! 

domingo, 7 de junio de 2026

La manicura de la bisabuela


Durante años mi madre me ha contado que una de mis bisabuelas tenía un ritual para cuidar las manos y las uñas. Si lo que me han contado es cierto, esta mujer tenía por costumbre poner a remojo sus manos una o dos veces al mes de esta manera. Preparaba un balde con agua templada, un puñado de sal y un chorro de vinagre. Removía y sumergía sus manos durante un rato (5 o 10 minutos). Después las secaba con una toalla limpia, y aprovechaba para cortar las uñas (pues de tenerlas a remojo se quedaban blandas y era más fácil cortarlas sin quebrarlas). 
Siendo yo una adolescente comencé a realizar esta práctica una vez al mes, y me di cuenta de que podía frotar los callos de las manos o los pies mientras los tenía a remojo en esta mezcla, con ayuda de una piedra pómez. 
Y gracias a las maravillosas tijeras para cortar pielecillas, como las llaman en España, aprendí a cortar cutículas y pequeños callos al sacar las manos del balde con agua templada, un puñado de sal y un chorro de vinagre. Siempre con mucho cuidado de no cortarme, usando un flexo en una habitación de la casa donde estuviera tranquila. 

Los vinos que me gustan

Los vinos que me gustan, para beber un poquito y para cocinar sobre todo.  No soy ninguna experta en vinos, ni tengo pretensiones de ello. P...