Nunca había usado calabaza para cocinar garbanzos, pero este experimento me gustó, así que comparto la receta aquí.
Ponemos a
remojo 2 días antes en un cuenco: 2 puñados de garbanzos
medianos con copete, 1 cucharadita rasa de bicarbonato, y los cubrimos de agua hasta 2 dedos por encima de los garbanzos. Removemos y dejamos reposar. Cambiamos
cada día el agua y el bicarbonato.
El día que los vamos a cocinar, (es normal
que tengan olor fétido), volcamos los garbanzos en un cuenco más amplio y los aclaramos
con abundante agua y removiéndolos. Ahora ponemos una olla a presión a fuego alto con 1 dedo
de altura de agua, 1 chorrito de aceite de girasol (o el que os plazca), 1 pizca de sal gruesa, 1 pizca de curry madrás, medio puerro mediano (pelado, lavado y cortado en
rodajas), y 1 rodaja de calabaza naranja cortada en cuadrados. Dejamos que
rompa a hervir unos minutos, añadimos los garbanzos escurridos y agua hasta 3
dedos por encima de los garbanzos. Dejamos romper a hervir
a fuego alto de nuevo, cerramos y colocamos la tapa de la olla en la posición
2. Cuando tenga presión ponemos el cronómetro 40 minutos y bajamos a fuego
alto-medio (en el 7 del 1 al 10). Pasado los 40 minutos los garbanzos estarían
listos para servir. Si quedan duros repetid la operación de cocerlos en la olla con la tapa puesta en la misma posición durante otros 30 minutos a mayores. ¡Y listo!
Y si os gustan las especias con un toque más curativo podéis añadirlas cuando termine la cocción de los garbanzos, aprovechando el calor del caldo y removiendo con un cucharón o espátula.





