Me encanta
el pimiento, así que era inevitable que tarde o temprano hiciese esta receta...
Primero
ponemos 900 gramos de gambas congeladas en un bol con agua fría. Mientras se
descongelan un poco troceamos en cuadraditos medio pimiento verde mediano, y medio pimiento rojo mediano, junto con 6 ajos medianos (estos últimos en lonchas gordas). Calentamos a fuego alto una sartén mediana con un poco de aceite de oliva virgen
cubriendo el fondo. Cuando notemos el aceite caliente bajamos el fuego poco a poco a fuego medio. Añadimos las verduras, y las removemos cada 5
minutos hasta que se doren. Pasados 10 o 15 minutos las escurrimos bien de aceite con ayuda de una espátula y las reservamos en un cuenco.
Mientras se cocinaban las verduras hemos aprovechado para limpiar las gambas de restos de cascaras y patitas. Las
lavamos de nuevo con agua fría dejándolas escurrir en un colador dentro del fregadero limpio. Aprovechamos
la sartén y el aceite (con el sabor de las verduras) para cocinar las gambas. Primero ponemos a fuego alto, y en cuanto la sartén se caliente lo
bajamos a fuego medio-alto (7 sobre 10). Añadimos las gambas, unas pizcas de pimientas
molidas, 1 cayena machacada en mortero, y 1 cucharadita rasa de orégano. Damos
vueltas a las gambas cada pocos minutos, y cuando estén casi todas curvadas
pero un poco crudas (en pocos minutos), bajamos a fuego medio (5 sobre 10). Dejamos que a esa temperatura
terminen de cocinarse hasta estar en su punto (en 5 minutos aproximadamente). Las
escurrimos bien de aceite, y las mezclamos con los ajos y los pimientos fritos…
Y ya
tan solo es repartir las raciones en dos platos. Las gambas engañan
porque cuando están congeladas abultan más, pero con la cantidad que yo compré
obtenemos 2 raciones normales. Y si sobra se puede guardar dentro de un tupper bien cerrado en el frigorífico hasta 3 días.






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