Desde una pronta infancia pude disfrutar durante años de esta obra tan viva y apasionante. No me cansaba, la escuchaba casi todos los días. Yo de niña era un poco peculiar, porque admiraba más la música clásica que escuchaban los adultos en mi entorno, que mucha música moderna de los años 70, 80 o 90, (que estaba bien, pero no era lo mismo). Aquellas obras clásicas renacentistas y barrocas eran música para mis oídos, pasión, amor, vitalidad o paz (dependiendo de la obra por su puesto). La música clásica engrandecía, ensalzaba mi espíritu, y lo insuflaba de aquello que el mundo no le podía dar. Era como conectar con Dios, como conectar con la perfección, (https://www.youtube.com/watch?v=0c0AZDSfuRQ).
Suscribirse a:
Enviar comentarios (Atom)
Tokyo Godfathers (2003)
Dejar la televisión encendida hasta la una de la madrugada en ocasiones trae revelaciones. En este caso fue esta película que ni sabía que e...
-
Hará un par de años compré un par de libros imán de la editorial Susaeta. Me llamaron la atención por la forma redonda que tienen y por ten...
-
Esta semana he decidido compartir este artista, Abraham Hunter. Su estilo con paisajes y escenas de ensueño (independientemente de la relig...
-
Hace unos cuantos años me regalaron este libro, confieso que ya tenía curiosidad por leerlo, así que fue un buen regalo. Poco a poco comencé...

No hay comentarios:
Publicar un comentario