Cuando era pequeña me encantaba buscar cajas y joyeros por casa con joyas dentro... o más bien las baratijas. Si eran muy baratas las desmontaba guardando en un escondite, las piedrecitas de plástico que imitaban piedras preciosas. Menos mal que las joyas de oro o plata no las tocaba, me decía a mi misma - Como desmontes eso te va a caer una buena - y así resistía la tentación. Hubiese valido para joyera porque me encantaba mirar lo que había por casa y maravillarme casi hasta el punto de quedarme hipnotizada observando su forma, las piedras o perlas, la composición... Y ver los cristalitos imitando diamantes y demás... era como contemplar el universo desde fuera. Supongo que cuando somos pequeños nos quedamos absortos y maravillados con cualquier cosa, pero las joyas y los niños cogiéndolas y desmontándolas como pequeñas hurracas... ji, ji, ji. Creo que es algo que nos ha pasado a muchos y muchas.
viernes, 10 de diciembre de 2021
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