No recuerdo cuando vi obras de Jean-Auguste-Dominique Ingres por primera vez, quizás en alguna vieja enciclopedia de casa con fotografías en blanco y negro. Cuando llegué a Bachillerato y vi algunas obras en color me quedé completamente enamorada de el estilo de este artista. La sutileza, la dedicación, el detalle, la idealización y el realismo combinados a su gusto y manera me dejaron hipnotizada. Y pasan los años y me sigue encantando.
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